Los hilos tensores nos permiten corregir la flacidez de la piel de la cara y el cuello, consiguiendo el denominado “efecto lifting” sin cirugía. Con esta técnica conseguimos contrarrestar de forma parcial el efecto que tiene la gravedad en el rostro con el paso de los años, de una manera rápida en indolora.

Los hilos más popularizados son los de PDO (polidioxanona), un material biocompatible y completamente reabsorbible que lleva muchos años utilizándose en técnicas de cirugía cardiaca y oftalmología. Pero también existen hilos de otros materiales reabsorbibles, como el ácido poliláctico, con el que están confeccionados los novedosos hilos Silhouette Soft. En función de las características del paciente y los objetivos del tratamiento estará indicado utilizar un tipo concreto de hilo.

Con esta técnica de rejuvenecimiento facial podemos por ejemplo elevar las cejas y las mejillas, disminuir las arrugas de la frente, y reafirmar el contorno facial y cervical. El procedimiento es ambulatorio, indoloro, y no deja cicatrices, aunque si puede provocar algo de inflamación y algún pequeño hematoma.

El efecto del tto. con hilos tensores se consigue en parte por la tracción que ejercen los hilos en el tejido, pero también por su efecto bioestimulador de la producción de colágeno. Además, es un procedimiento que se puede repetir al cabo de un año, y es perfectamente compatible con otros tratamientos como las infiltraciones de toxina botulínica, PRP, o ácido hialurónico.